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Tres falsos mitos sobre el pescado

recetas de pìcoteo

Muchas de las cosas que oímos habitualmente sobre un tema determinado las damos por buenas, ya sea bien por repetición o bien porque proceden de fuentes que consideramos referentes como pueden ser la televisión o Internet. Pero la realidad es otra, y es que cuando profundizamos un poco en alguno de estos temas porque nos interesan de verdad, nos damos cuenta de que no son del todo ciertas las creencias que teníamos sobre ellos. El pescado no es ajeno a esta práctica y por eso queremos aclarar tres ideas que en nuestra opinión se han difundido de manera errónea y no ayudan para nada al consumo de pescado fresco y en conserva. 

1º El pescado es caro

¡El pescado no es caro! ¡Por Tutatis! Caro puede ser un besugo en navidad no lo discutimos y los percebes no están al alcance de todos los bolsillos, eso está claro. Pero estamos hartos de ver peces salvajes en las pescaderías por debajo de seis euros el kilo. Bonito, bacaladilla, caballa, sardina… y hablamos de pescado salvaje ¡ojo! ¿Y los mejillones? Proteína de la más alta calidad por tres euros el kilo ¡Es una ganga oiga! ¿Qué es lo que nos echa para atrás entonces a la hora de comprar esos maravillosos ejemplares? Cierto es que el pescado da más trabajo que la carne por ejemplo a la hora de preparar y que tiene algo más de merma. Hay que poner los pros y los contras sobre la balanza y valorar. El pescado contiene un alto valor proteico y grasas saludables. Además tiene pocas calorías, es fuente de vitaminas y minerales y se puede preparar de mil formas. Una buena alternativa,  si nos da pereza lidiar con el pescado fresco, son las conservas de pescado. En un par de minutos podemos tener listo un plato de lo más ocurrente. Además no tienen porque ser más caras, ya que, atentos a este dato, no hay desperdicio. La mayoría vienen sin espinas y sin piel, por tanto, listas para consumir. 

2º Siempre debemos congelar el pescado antes de consumirlo

Este tema es de rigurosa actualidad debido al dichoso anisakis. Qué lástima congelar una buena merluza fresca. Se ha extendido, quizá con ayuda de los medios de comunicación, la idea de que congelar es el único método para inactivar las larvas de anisakis pero no es así. El calor es igual de eficaz que el frío. Repetimos; ¡igual!  Otra cosa es que queramos congelar el pescado para que no se estropee y consumirlo más adelante pero teniendo una buena pieza fresca en casa, congelar, como decimos, es una pena.  Lo que habría que plantearse primero es de qué manera lo vamos cocinar.  Si nos apetece un pescaito frito, o una lubina al horno, o una cola de merluza a la plancha. Nada de meter al congelador. Sólo tenemos que someter a toda la pieza que vayamos a cocinar a una temperatura superior a 60º y eso se consigue fácilmente con la plancha o el horno. El pescado hervido o al vapor tampoco sería necesario una congelación previa. Sirva de ejemplo el horno; con temperaturas entorno a 180º grados estamos triplicando la temperatura necesaria. Por tanto, el anisakis está inutilizado por completo.

Ahora bien, si lo que nos pide el cuerpo es un buen ceviche peruano, o unos boquerones en vinagre, o un tataki de atún donde el centro del pescado está prácticamente crudo, no hay duda, debemos congelar, ya que, en estas elaboraciones el pescado nunca llega a los 60º necesarios. Por supuesto todo lo que sea sushi necesita congelación. En cuanto a las conservas de pescado se refiere, son llevadas a temperaturas por encima de 115º en el proceso de esterilización, con lo cual, está más que garantizada la inactivación de la larva.

3º El pescado en conserva tiene menos nutrientes que el fresco

Uy, uy , uy…ese nos pilla de lleno y nos preocupa un poco que la gente tenga esa idea preconcebida. Pero para eso hemos escrito esta entrada. El pescado en una lata, si ha tenido el tratamiento previo adecuado y un proceso de esterilización correcto, tiene exactamente el mismo valor nutricional que un pez recién pescado. En nuestro caso no añadimos conservante alguno; sólo pescado fresco, ingredientes naturales y el tratamiento térmico para crear la conserva y aumentar así su vida útil. Durante la pasteurización en el horno de vapor, cocinamos el pescado en bolsas de vacío y a baja temperatura, para que los jugos se mantengan dentro del pescado, evitando la perdida de nutrientes. Aunque hoy en día el pescado fresco llega casi a diario a cualquier parte, en las conservas tenemos un estupendo compañero de viaje que nos facilita la vida y nos tiene bien alimentados.

 

 

Para concluir decir que;  para los chavales, para los mayores, tanto si quieres cuidarte como darte un buen homenaje…el pescado es sencillamente perfecto e insistimos, de lo poco que nos queda salvaje.

 

Esperamos que estas aclaraciones os hayan servido de algo. A cuidarse

 

 

Consume pescado my friend!!

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